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¿Cómo se realiza el decorado en una obra de teatro?

Desde un punto de vista puramente escénico y concreto, la decoración y el objeto tienen una función más allá de la decorativa dentro de una obra teatral. En ella participan de la primera impresión del espectador y crean o no la calidad estética del espectáculo, lo que supondría el éxito o fracaso del acto teatral, solamente por una elección equivocada de la decoración.

Durante la actuación, el espectador debe comprender rápidamente, desde la decoración, el vestuario hasta los accesorios que guardan el discurso narrativo y la descripción de la obra teatral. Por lo que se instalan de inmediato la habitación en un contexto espacial y temporal, al representar la realidad, son estos elementos los que promueven la ilusión teatral, lo que da a la pieza toda su eficacia y al público el intenso placer de creerla.

¿Cuáles son los elementos para una buena decoración en una obra de teatro?

Pero todos y cada uno de estos elementos van más allá de la función informativa para el público, son estos elementos quienes juegan un papel dentro de la pieza en sí, siendo a veces un componente esencial. La decoración, el vestuario y los accesorios marcan la pauta, son los verdaderos creadores de la atmósfera, imponen de inmediato el género, el tono y el registro de la pieza.

Así, como en la Antigüedad, los colores pálidos y las máscaras, a menudo blancas y sobrias, que marcaban el peso del destino sobre los hombros del personaje, señalaban la tragedia. Por el contrario, los trajes coloridos, a menudo hinchados, denotaban comedia.

La decoración y los objetos adquieren a veces un poder desorbitado e inesperado, como cuando los objetos dan un estatus al espectador como un simple disfraz o una simple carta otorgan al público un estatus privilegiado y les da el placer de conocer más que los personajes mismos, creando a veces un vínculo entre el espectador y uno de los personajes de la historia teatral.

De igual forma ciertos objetos o elementos de la decoración se convierten en actores, socios del actor, a menudo mal intencionados como una carta se pierde, dos sillas garantizadas para ser irrompibles rompen y descarrilan el proyecto comercial de su inventor por lo tanto se ve completamente arruinado.

Es así como también a veces, elementos inanimados se convierten en socios del personaje, incluso de su igual, cobrando vida e interactuando con cualquiera de los personajes. A veces se vuelven gigantes hasta el punto de ocupar todo el espacio de la puesta en escena.

Anteriormente, en la década de 1970, nuevas formas de teatro llegaron a apreciarse como el teatro de objetos o efigies, quienes reemplazaron personajes o actores con objetos manipulados que tienen vida propia, una suerte de marionetas, pero también tapas de bolígrafos, un lavabo, una silla, un árbol y finalmente, encontramos aquellos objetos de la decoración que pueden adquirir un valor simbólico.

¿La decoración de una obra teatral puede cambiarlo todo?

Ciertamente el significado o el registro de una obra de teatro puede cambiar según las elecciones del director en cuanto a la decoración de la obra. La decoración, el vestuario y los objetos adquieren funciones que van mucho más allá de la simple representación de la realidad.

Son preciosos indicadores que, iluminan al espectador sobre los personajes y ayudan al dramaturgo a construir su obra apoyando o agitando la trama, del mismo modo ayudan al juego del actor y, a veces, cobran vida con vida propia antes de entrar al estatus de símbolo o alterar el significado de la pieza. No obstante, existe el peligro de dar una importancia excesiva a estos elementos de la puesta en escena en detrimento del tejido humano, quien es el verdadero tema del teatro.

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